DISCRIMINACIÓN EN EL DEPORTE

La doctora en Filosofía Rachel McKinnon, representante de Canadá, se convirtió el pasado 14 de octubre en la primera campeona del mundo transgénero de ciclismo, al ganar la prueba de sprint femenina en los Mundiales de Ciclismo Másters en pista que se han disputado en el velódromo de Carson, California.

 

McKinnon marcó un nuevo récord mundial en la categoría de mujeres de 34 a 39 años en la prueba de 200 metros, con un tiempo de 11 segundos y 92 centésimas y ganó el Oro en la final de 35-44 años al derrotar a la neerlandesa Carolien Van Herrikhuyzen. La estadounidense Jennifer Wagner ganó la final B y ganó la medalla de Bronce.

 

La campeona, que da clases de Filosofía y Ética en la universidad de Charleston, Carolina del Sur, lleva casi una vida tratando del asunto de la transexualidad en sus clases y en debates, tanto en las redes sociales como en otros medios de comunicación.

 

En los últimos días, McKinnon enfrentó amenazas de muerte y mensajes abusivos. Mencionó a CTV News que no pudo celebrar su victoria de inmediato debido a la atención generada en torno a su identidad de género.

«Es difícil recibir amenazas de muerte y no leer eso como hiriente. Es difícil leer decenas de miles, tal vez cientos de miles, de comentarios de ser mujer y que alguien te llame hombre”, McKinnon dijo.

Fue una carrera cerrada; McKinnon superó a su competidora solo 15 metros antes de la línea de meta. Pero no fue el segundo lugar quien expresó su molestia abiertamente. Jen Wagner-Assali, quien terminó en tercer lugar, dijo que los resultados «definitivamente no son justos» en Twitter.

Cuando McKinnon vio el tweet, miró su historial de carreras y descubrió que había competido contra Wagner-Assali varias veces y había perdido en la mayoría de ellos.

«Es un poco extraño que sea injusto cuando me ha vencido en 10 de 13 carreras. Ella me ganó en un evento a principios de esa semana», explicó McKinnon.

A los atletas transgénero se les ha permitido competir desde los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, pero bajo el requisito que habían sido sometidos a cirugía de confirmación de género y a terapia hormonal durante dos años.

En 2015 se eliminó la necesidad de cirugía y los atletas deben tener un nivel de testosterona por debajo de un cierto límite durante al menos 12 meses antes de su primera competición.

«Rachel parece haber competido dentro de esas reglas y ganó, por lo que debería ser reconocida por el logro deportivo», explicó Paul Melia, presidente y director de CCES (Centro Canadiense para la Ética en el Deporte).

La genética es vital para el deportista, pero no es una condición única y exclusiva para lograr el éxito. ¿Deberíamos descalificar a Usain Bolt? Salta a la vista que genéticamente está mejor dotado que la mayoría de sus rivales: es el más alto y tiene la zancada más amplia. Nadie pondría en duda sus triunfos, porque detrás del talento natural hay el talento deportivo y personal.

 

Lo mismo debería ocurrir con deportistas transgénero: quizás tengan una ventaja natural, pero eso siempre ha pasado en todos los deportes. Michael Jordan era una extraterrestre, y también en términos fisiológicos: sin embargo, jugaba con el resto de mortales.

 

La participación de atletas transexuales en competiciones deportivas, es delicado y complejo de tratar, pero gracias a la lucha individual y colectiva tanto de deportistas como de la comunidad transexual en general se han conseguido grandes avances en temas de regulación. Es fundamental que la evidencia médica y científica sea la que siga guiando sus pasos, siempre en aras de garantizar que la competición sea justa -para todos y de evitar que atletas sean excluidos de manera injustificada.

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