abril 19, 2021

Factor Cu4tro

Somos la revolución deportiva

La pelota está triste, el futbol está de luto, se ha ido uno de los jugadores más memorables que siempre trató con amor al balón. Las grandes proezas que nos regaló Maradona dentro del terreno de juego se han vuelto un hito en el deporte más popular que, sin él, sería imposible entender la historia del futbol.

Diego Armando, era un artista con la pelota. Es un símbolo cultural capaz de hacer cantar al unísono a hinchas de diferentes equipos, capaz de hacer creer a toda una sociedad que todo es posible con lo que él mismo logró dentro de la cancha.

El más claro ejemplo de la esencia del ser humano, el que se equivoca y se levanta, pero al mismo tiempo, del ascenso social de la noche a la mañana que hace que no sepas cómo lidiar con la fama y perder el control de tu vida, pero que nunca olvidó sus raíces. Un líder nato que, con su carisma y su carácter, lo llevaron a que hoy su grandeza sea eterna.

“Yo me equivoqué y pagué, pero la pelota, la pelota no se mancha”, esas fueron las palabras de Diego Armando en su retiro como jugador mientras miles de seguidores en la Bombonera le lloraban a su máximo ídolo que les regaló una copa del mundo, la de México 86.

Villa Fiorito, fue la provincia argentina que vio crecer al que a la postre se convertiría, en una leyenda del futbol mundial. Maradona, entre pobreza y discriminación, desquitó su coraje en el futbol para cumplir sus sueños. Su picardía, para bien o para mal, fue lo que caracterizó al Pelusa dentro y fuera del terreno de juego.

Su carrera comenzó a los 15 años cuando debutó con el Argentinos Juniors. 3 años más tarde, pasó al club de sus amores, Boca Juniors. De ahí, dio el salto a la élite del futbol, jugó en el Barcelona y en un momento crítico de su carrera pasó a ser jugador del Napoli de Italia, un club que era denigrado por los propios italianos, pero que Maradona fue capaz de darle grandeza al club y ponerlo en el mapa del futbol mundial.

Diego, fue un futbolista que tuvo siempre la determinación de cumplir sus sueños, lo tenía claro desde que era niño, quizás por eso, pese a sus polémicas en la vida y en la cancha, fue una persona muy querida, un jugador con una gran calidad humana, aquel que siendo profesional no perdió el piso y sin importar que ponía en riesgo su carrera, organizó un partido de futbol llanero para recaudar dinero y ayudar a un niño enfermo.

Así, en el pleno apogeo de su futbol, en medio de la tierra, llenándose de lodo y en un barrio muy humilde y peligroso de Italia, Diego, mostró por qué su grandeza fue más allá de las canchas, pese a las condiciones donde él mismo organizó el juego, lo disfrutó y se divirtió, quizás porque eso le hizo recordar sus orígenes, siendo siempre el fiel representante de los pobres. Sus nobles gestos con la gente, hacen que El Genio del Futbol Mundial’ sea digno de recordar por sus buenos actos, más que por los malos hábitos.

Para enmarcar su nombre en la historia del futbol, Diego, tenía una cita importante con la historia en el mundial de México 86. Su liderazgo y tenacidad lo llevaron a motivar a su equipo para lograr ser campeones del mundo.

Aquel 22 de junio de 1986, en el partido de cuartos de final contra Inglaterra, Maradona hizo 2 goles de antología, en el mítico Estadio Azteca. El primero, La Mano de Dios; muy criticado, un acto deshonesto, desleal en el futbol, pero quizás pudo ser una ayuda divina que le permitió estar en ese momento como recompensa por todo lo que él había sufrido para llegar hasta ahí. No lo sabemos, juzgue usted mismo.

La ‘Mano de D10s’ de Maradona | Agencia Uno.

El segundo gol, también fue memorable, aquí puso aprueba su virtuosidad única para jugar al futbol, donde arrancó desde media cancha, se quitó un sinfín de jugadores y anotó el mejor gol del siglo XX. Esto, le hizo que se ganara el mote del “Genio del futbol mundial”.

Maradona, fue el jugador más querido en su época, pero al mismo tiempo, odiado por los adversarios. Sin embargo, un día, fue aplaudido por sus propios rivales. La cita fue el mundial de Italia 90, donde Argentina eliminó al anfitrión y Diego fue aplaudido por la afición italiana en el Estadio San Paolo, pues era imposible que los napolitanos abuchearan a su propio ídolo que le había dado grandeza al club.

Diego Armando, es y será recordado por lo que hizo dentro y fuera de la cancha, un futbolista que se vio envuelto en las drogas, demasiado polémico; sufrió y pagó por ello. Es cierto, sus buenos momentos minimizan sus malos actos, muy pícaro, pero con un enorme corazón.

Cuando se retiró de las canchas, el crack argentino siguió relacionado con el futbol, fue técnico de la Albiceleste y dirigió a su heredero, Messi, en el mundial de Sudáfrica 2010. Tuvo un breve paso por los Dorados de Sinaloa y sus últimos meses los vivió como entrenador en su país natal, donde lamentablemente perdió la vida.

Hoy, a sus 60 años, Diego ha dejado un legado inolvidable. El futbol está triste, pero esperanzado al recordar las anécdotas imposibles que Maradona nos regaló e hizo soñar, porque ahora, su grandeza ha pasado a ser eterna, será recordado siempre, por ser el genio del futbol mundial. Para muchos, el mejor de la historia.

A %d blogueros les gusta esto: