octubre 23, 2020

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El pasado martes 18 de octubre se presenció un hecho histórico en los Playoffs del mejor baloncesto mundial, después que los dos primeros clasificados perdieran el partido inaugural de postemporada ante los últimos clasificados de su respectiva conferencia por primera vez desde 2003. Lakers contra Blazers y Milwaukee contra Orlando.

Afortunadamente para algunas disciplinas deportivas, su ciclo había concluido previo a la instauración de la cuarentena y posterior nueva normalidad. Lamentablemente, para el baloncesto NBA este no fue el caso, ya que la temporada tuvo que ser suspendida el 11 de marzo del presente año. No obstante, la liga supo subsistir pese a la adversidad e ideó una manera de concluir satisfactoriamente la temporada 2019-2020.

La Burbuja de Orlando fue la solución perfecta ya que permite competir a los atletas sin exponerlos ante los riesgos de contraer el virus, a diferencia de otras organizaciones, donde los casos de Coronavirus han incrementado de manera exponencial en sus jugadores. No obstante, la burbuja ha eliminado el factor cancha, que siempre ha sido clave, principalmente en postemporada, donde la intensidad de juego se incrementa y jugar en el pabellón local puede marcar una diferencia sustancial.

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Sin embargo se ha añadido el factor equitativo, ya que todos los equipos juegan en el mismo pabellón y poseen las mismas ventajas por lo menos en cuanto a locación, alimentación, equipo de entrenamiento y descanso. Aún así, la suspensión de prácticamente tres meses ha mermado la capacidad física en la cancha evidenciada a través de la inconsistencia que la mayoría de los jugadores en conjunto han mostrado al vencer a equipos buenos de manera contundente para posteriormente ser dominados por equipos de menor calibre.

Milwaukee posee el mejor récord en la liga por segundo año consecutivo y aun así no es candidato claro, tras haber sido eliminado en final de conferencia por los actuales campeones, Toronto Raptors, la temporada pasada, luego de haber ganado los dos primeros juegos y perder cuatro de manera consecutiva.

Actualmente se encuentran con un percance similar desde su ingreso a la Burbuja de Orlando, ya que sólo han conseguido vencer en tres de las ocho jornadas, donde lo único constante del equipo ha sido la producción de su mejor jugador, Giannis Antetokounmpo. El conjunto de Wisconsin ha mostrado otros problemas, como es la producción ofensiva de los integrantes del banquillo, la defensa hacia la mejor figura ofensiva rival y que son ampliamente superados en porcentaje de triples, ya que esta estadística facilita a sus rivales recortar o ampliar la ventaja en el marcador, tal como ocurrió con Toronto el año pasado.

No obstante, se encuentra el factor de Orlando, pues son el equipo local en cada partido, aunque no en el usual Amway Center, es en su ciudad donde se juega cada partido, por tanto, la locación podría fungir como una ventaja que sólo se encuentra a favor de ellos con respecto de los demás equipos y que a la larga se verá si su éxito es influenciado por este factor el resto de esta postemporada.

Recordemos que el Magic también logró vencer a Toronto en el primer partido de la primera ronda el año pasado, sin embargo, fueron abatidos en los siguientes cuatro. La superioridad de Orlando frente a los Bucks se debe a que la producción de los jugadores de la banca fue una constante durante todo el partido y que dominaron cada estadística, aunque no por mucho. Predecir un resultado en contra del mejor sembrado sería muy prematuro, aun tras la derrota, pero, debido a la inconsistencia que ha mostrado Milwaukee en la burbuja y el factor locación ya antes mencionado, existe la posibilidad, de que Orlando sorprenda en esta serie.

Cualquiera que sea el caso, Giannis tiene todo el peso de ser favorito no sólo para la serie, sino para llevárselo todo, ya que está será su segunda temporada consecutiva como MVP y la segunda vez que su equipo es el mejor de la liga, un club reducido, donde no muchas leyendas que hayan poseído tales hitos se han dado el lujo de fracasar. Un campeonato ahora, significaría un gran paso para ser reconocido a la par de otros grandes.

El mismo escenario, esta vez en el oeste se produjo tras la caída de Lakers ante los Trail Blazers. Aunque el estilo de juego ofensivo de Los Ángeles es ligeramente más amplio que el de Milwaukee, les ocurrió exactamente lo mismo, una vez entraron a la Burbuja de Orlando, tres victorias y cinco derrotas y se enfrentan a un equipo que sólo permitió dos derrotas por cinco o menos puntos. El problema del conjunto angelino es su ofensiva que depende en gran medida de sus dos estrellas, LeBron James y Anthony Davis.

Se ha demostrado que sin los dos presentes, la eficiencia ofensiva del equipo es ampliamente mermada, un ejemplo es el partido contra Sacramento, el cual perdieron por 14 puntos, cuando debieron ganar pese a la ausencia de Davis, ya que se trata de un rival bastante inferior al nivel que ha mostrado Lakers durante la temporada. Mencionar la dependencia del jugador de 34 años hacia su co-estrella es un dato que honestamente da mucho de que hablar mientras LeBron James sea considerado como candidato al premio de jugador más valioso a estas alturas de su carrera, cuando es más que claro su deseo de pasar a segundo plano en el equipo eventualmente.

La cuestión no es si LeBron James sigue siendo el rey, es si Anthony Davis está listo para dar el siguiente paso y asumir el liderato cuando la situación lo demande. Dicha pregunta sera contestada al finalizar la serie contra Portland, que desde luego no será tarea fácil, ya que los Lakers enfrentan a un equipo con una identidad clara en cuanto a su figura líder, Damian Lillard, nombrado MVP de la Burbuja de Orlando, quien a su vez está rodeado por un conjunto de jugadores hambrientos en busca de redención con un gran deseo de ganarlo todo, después de ser eliminados en la final de conferencia el año pasado.

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