junio 4, 2020

Factor Cu4tro

Somos la revolución deportiva

Pensar en lucha libre mexicana es igual que pensar en una máscara icónica que traspasa fronteras, sin duda es la de Santo el enmascarado de plata. Un luchador que la gente recuerda como aquel protector de la paz y bien, sin embargo, durante su etapa de profesional disfrutaba estar en el bando rudo.

Rodolfo Guzmán Huerta nació en Tulancingo, Hidalgo, el 23 de septiembre de 1917. Al principio de su carrera luchó destapado bajo el nombre de «rudy» Guzmán, acompañado de su hermano «black» Guzmán y no fue hasta 1935 cuando Jack O’brien al ver su talento en los encordados, los recomendaría a Jesús Lomelí quien fuera instructor de la EMLL (empresa dirigida por Salvador Lutteroth).

Para finales de los 40 y tras una serie de altibajos con el nombre del Hombre Rojo y el Murciélago II se juntó con Jesús Lomelí: -«¿Y ahora qué?». Le preguntó. «Dame unos días -le dijo-, no te preocupes». Llegaría tiempo después con tres nombres: El Ángel, El Diablo o El Santo. En una entrevista antes de su retiro dijo «… me inspiré en el hombre de la máscara de hierro, yo dije por qué no voy a ser el hombre de la máscara de plata».

Su debut no fue para nada esperado, no sólo perdió la lucha sino dejó al público boquiabierto luego de ‘faulear’ y atacar con saña a su rival hasta hacerlo sangrar. La multitud estaba enardecida ante tal acto mientras el Santo dejó salir su fiereza en el ring.

Así es como dio inicio una carrera maravillosa y para mediados de 1944 junto a «Gori» Guerrero (padre del fallecido y salón de la fama en WWE Eddie Guerrero) formaron la pareja atómica. Muchos no lo saben pero fue Gori quien le cedió su llave que haría famosa el enmascarado de plata ‘la de a caballo’. Para 1946, la pareja atómica ya era declarada la mejor del año.

Tuvo una vitrina amplia de títulos:
-Campeón Nacional Welter (1943) ante Ciclón Veloz.
-Campeón Nacional Medio (1943) ante el Murciélago Velázquez
-Campeón Mundial Welter (1946) ante Pete Pancoff
-Campeón Nacional Medio (1947) ante Tuffy Tresdell
-Campeón Mundial Welter (1952) ante Bobby Bonales
-Campeón Nacional Medio (1954) ante Sugi Sito
-Campeón Nacional Medio (1956) ante El Gladiador
-Campeón Nacional Medio (1963) ante Karloff Lagarde
-Campeón Nacional Semicompleto (1966) ante el Espanto I
-Campeón de parejas (1864) junto al Rayo de Jalisco ante los Espanto
-Campeón Nacional Medio( 1968) ante René Guajardo

No sabe duda que al enmascarado títulos no le faltaron pero si de victorias hablamos, no podemos dejar del lado las luchas de apuestas en donde siempre se fue victorioso.

Entre sus victorias más destacadas están:
– Máscara del Halcón negro
-Máscara del Espanto
-Cabellera de René Guajardo
-Cabellera del Murciélago Velázquez
-Cabellera de Jack O’brien
-Máscara de El Gladiador
-Máscara de Bobby Lee
-Cabellera del Cavernario Galindo
-Cabellera del Perro Aguayo
-Máscara de Black Shadow

Un palmarés envidiable para cualquiera en este deporte, no por nada le apodaban «El profe» dada su cátedra en los encordados. Una máscara sobresale del resto y es gracias a la enorme esfera que rodea el combate entre enmascarados y la naciente rivalidad contra los hermanos (en realidad eran sólo compadres pero se decían ser hermanos) Black Shadow y Blue Demon.

«No creo haya hombre en el mundo capaz de privarme de la satisfacción de descubrir el rostro del campeoncito ése tan antipático… de una vez por todas voy a destruir la ridiculez que encierra el Santo tras su máscara plateada». Eran las palabras de un Black Shadow tres días antes del emblemático duelo… Si quieres saber más de esta rivalidad espera la próxima nota en la que hablaremos más a detalle de lo ocurrido tanto en la lucha vs Shadow como la rivalidad con Blue Demon.

La lucha libre mexicana tuvo su primer boom por allá de los años 50, gracias a las transmisiones de televisión y fue ahí cuando José G. Cruz comenzó a publicar su exitosa historieta del Santo. Todo México quería ver al Santo y era tanta la demanda que en ocasiones se decía que el enmascarado de plata estaba programado en dos funciones a la misma hora, el mismo día pero en arenas distintas, lo cual hacía ver que desde entonces ya existían los llamados clones de personajes.

Veinte años tuvieron que pasar para ver al Santo en el bando técnico, y era de entenderse que gracias a las historietas y películas, los niños se abalanzaban ante él y desde entonces nunca dudó de su condición de héroe, el elegido de Dios para hacer el bien en la Tierra.

El caballero de plata siempre quiso irse sin decir adiós, sin que nadie supiera era su última lucha, mas no lo pudo concretar debido a la enorme fama que lo rodeaba y contrario a sus deseos, tuvo no sólo una sino tres despedidas en los más grandes escenarios: la primera, en el Palacio de los Deportes junto al Solitario y derrotando a Rocambole y Villano III. La segunda, en la Arena México derrotando al Villano I y Scorpio en compañía de Gran Hamada. La definitiva sería en el mítico Toreo de Cuatro Caminos, con un lleno total, con aficionados quedándose fuera gritando al unísono «¡Santo! ¡Santo!»

Aquel último duelo estuvo rodeado de figuras; el plateado compartía cuadrilátero con «Gori» Guerrero, «Huracán» Ramírez y El Solitario para enfrentar a El Texano, El Signo, «Negro» Navarro y el «Perro» Aguayo. Así se iba una leyenda, con el público eufórico, con el cuerpo aún en condiciones para un combate más, de pie y dando la cara.

Dos años después de su retiro; un 5 de febrero de 1984; a las 21:40 hrs; murió en el hospital Mosel de la Ciudad de México; de un infarto al miocardio. A sus casi 67 años de edad se iba el hombre mas no la leyenda y como Santo el enmascarado de plata llegó a decir: «El día que decida retirarme, nadie sabrá la fecha, nadie sabrá mi relevo. Nadie sabrá nunca el relevo de mi relevo cuando llegue la hora ¡porque mi nombre sobrevivirá a mi persona!«.

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