Lagrimas y Vacio

Hoy no es un día cualquiera. Hoy me levanto de la cama, creyendo que la pesadilla aún sigue; que Víctor Malcorra sigue corriendo atrás de Renato, cual coyote tras el correcaminos; que Alfredo Saldívar cometerá su enésimo error jugando con los pies o que David Patiño por fin tapará las laterales del Periférico que le obsequio por las bandas al América.

Y aunque la pesadilla haya terminado, la resaca continua. La necedad de llamarle GRANDE al Club Universidad, de decirle buen técnico a Patiño o de creer que la gestión de Ares de Parga es exitosa, me tiene más molesto que el marcador ante el odiado rival.

Hace mucho que Pumas dejo de ser un equipo grande. No sé si fue cuando falleció el Ingeniero Aguilar Álvarez, cuando se fue Elías Ayub, cuando Hugo lo dejo al borde del descenso o cuando corrieron “como chacha” a mi querido Memo. Son tantas cosas las que siguen sucediendo en el club del pedregal, que jamás han estado ni cerquita de su verdadera esencia. Pumas ya no respeta su prosapia, su jerarquía, su historia o su particularidad, en el papel que le corresponde en la Liga Bancomer Mx. Sus canteras no tienen calidad, no respetan los procesos, no involucran al primer equipo con su historia, no conocen sus héroes, sus momentos cumbres o sus fracasos; es más, deciden que hay que escribir nuevos capítulos lúgubres, malditos, llenos de humillación, vergüenza y coraje.

Hace mucho que Patiño solo cumple con su trabajo. Y Punto. No arenga, no motiva, no exige, no es intenso. Es blandengue y es necio; si pumas consiguió la calificación, es porque fue capaz de ganarle a los otros ocho equipos que fueron mas malos que los auriazules, y salvo Toluca y Tigres, no pudo arrebatarle mas de un punto a los otros siete. El partido de este domingo se perdió, cuando Alan Mendoza se quedo en la banca y Malcorra no estuvo en el mediocampo como lo dictan los canones. Jugarle al estratega, sin una estrategia clara y bien establecida, solo es ser fantoche.

Ares de Parga maneja un equipo histórico, como si se tratara de un changarro. Toma decisiones con las vísceras, no esta involucrado con el equipo, no le importa la afición ni los resultados. Vende a las promesas, cuando debería vender a los extranjeros, pero el negocio de traerse todo el sobrante de Cruz Azul, debió redituarle suficiente a sus bolsillos.

Y los jugadores? Salvo Gonzalez, Barrera, Malcorra (a pesar de Patiño) Iniestra, Mozo y Quintana, todo lo que paso ayer fue triste. Tan triste como pensar, que siempre existirá un espíritu dispuesto a darlo todo por la raza. Más triste como entender, que no existe una raza capaz de dar la cara por su espíritu

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