Los Apuntes del Profe

De Fracasos a Fracasos

Vaya baile¡¡¡ Un equipo diezmado, casi limitado, con muchas expectativas porque eso nos venden los medios, pero a la hora de la competencia, empiezan las justificaciones, las quejas, los desvaríos, vaya, tenemos los peores equipos de la historia?!

Dos partidos buenos, y estamos listos para todo; Uno medio malo y hay un cumulo de dudas que llenan el cielo soleado que tanto deseamos nos acompañen torneo tras torneo. Las desgracias se hacen sonar poco a poco y decimos: “No importa, nos hemos levantado de peores”. Hasta que llega el baldazo de agua fría; entonces no éramos lo suficientemente buenos, no somos los valentones que iniciamos el torneo, fallaron los jugadores, los refuerzos, el técnico, las directivas y todo lo que rodea el entorno del fracaso. Menos los medios.

Los fanáticos justifican, los aficionados se ponen en medio, incapaces de emitir un juicio objetivo, jalan hacia el lado que les conviene, mientras los detractores señalan, con esa reflexión que le da el sofá desde donde ven los partidos, a tal o cual como culpable. Pero nunca hay un trasfondo, nadie es capaz de meterse lo suficiente, en las entrañas de la derrota para determinar su capacidad de análisis.

¿Estoy hablando del Tri Panamericano? ¿de las Chivas? ¿Pumas? ¿Cruz Azul? ¿Otra vez estoy cargándola contra algún fracaso internacional de los Tigres? ¿O emito una crítica directa al América, quien volvió a ser eliminado por un equipo de la MLS? Todos juntos o ninguno a la vez. No hablo de nadie en particular y explico lo de todos a la vez.

Cuando hablamos del fracaso, lo hacemos en paralelo del triunfo. Porque así somos como mexicanos, es una cuestión cultural. Para todos, es bien fácil determinar cuáles son las causas de las derrotas y hacemos menos las causas de la victoria, porque no somos capaces de analizar a detalle, los motivos que conllevan al resultado.

Jaime Lozano llevo al equipo que le pudieron armar. No lo diseño el, fue lo que le quedo. Aun con jóvenes talentosos como Venegas o Yrizar, hizo lo que le alcanzo para estar en el pódium y no fue suficiente para muchos. Quizás la historia con Macías, Jurado y Mozo, la competencia hubiese sido distinta. Pero el “hubiese” como el “hubiera” no existen. La historia se escribió, como se pudo escribir, y esto sucede siempre, torneo a torneo con la queja de siempre: “Nos faltó apoyo”.

Miguel Herrera es, junto con Ricardo La Volpe, la boca más grande de la liga mexicana; con Marchesin, Álvarez y Mateus, no pudo ganar el Clausura 2019, aunque gano la Copa MX y el Campeón de Campeones; sin ellos, marcha invicto en el torneo, pero no gano la final de la Champions Cup. Para el “Piojo”, no existe rival que les compita, pero lo vencio un equipo alterno del Atlanta United. Si fuera menos hablador y más analítico, entenderíamos que tiene un equipo minimizado en opciones, pues existen dos vertientes: algunos “cristales” que se rompen con cualquier cosa, pero que se cuelgan la medalla como sea y auténticos talentos que quisiéramos tener todos en cualquiera de nuestros equipos.

Los fracasos son más vistosos, cuando no tenemos la capacidad de analizar lo que vemos. La selección mexicana es tan dominante en la zona y en el continente, como lo es el América. Están obligados a destacar en todo lo que compitan porque los equipos grandes siempre tienen esa responsabilidad.

Pero ambos casos fracasaron, y lo hicieron por los mismos motivos. En el análisis real, hay de fracasos a fracasos

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