octubre 26, 2020

Factor Cu4tro

Somos la revolución deportiva

El Mártir de la Fede

En época de semana santa, los mártires son ideales. Fidel Kuri y el Veracruz son los mártires de la federación. Bajo el argumento de conocer los engaños, artimañas y negociaciones sucias que realiza la Liga, para desaparecer al equipo jarocho, el diputado oriundo de Orizaba se envuelve en la bandera rojiazul para morir en nombre de la fe inquebrantable del aficionado veracruzano.

Para mí, la franquicia que pertenece a Fidel Kuri Grajales, debe de estar desafiliada, desaparecida o en el séptimo piso del infierno de Dante. Donde sea, pero no en primera. Porque no me gusta la idea de que un equipo de futbol, sea capaz de hacer negocios redondos a beneficio de la política. Porque no me gusta que se juegue con la memoria, la conciencia y las emociones de los aficionados. Porque entiendo que sea quien sea, las instituciones y los altos mandos de cualquiera de ellas, refieren cierto respeto a pesar de sus acciones. Y porque ningún jugador, entrenador o directivo, siendo personas, ciudadanos, seres humanos con los mismos derechos que cualquiera, sea tratado de manera vil y despectiva.

Fidel como dueño de La Piedad

Diputado desde 1998, administrador de “Transportes Ráfagas”, triplico su fortuna gracias a su intención de ser gobernador de Veracruz en el 2000, así como su amistad con Víctor Flores, líder ferrocarrilero, y Jorge Hank Rhon con quienes se asoció para crear el casino “Winpont” y cobrar algunas acciones por el Grupo Caliente. Cuando compro “Albinegros de Orizaba”, encontró en el futbol un negocio político y económico de ganancias redondas, posicionándose como dueño de una de las franquicias más fuertes del estado de Veracruz. Cuando compro a La Piedad, su principal intención era llevar el equipo a Veracruz, pues la franquicia “Tiburones” pertenecía a la familia de Fidel Herrera, Ex gobernador.

Fidel con Javier Duarte

Ya con el poder de tener un equipo en primera división, Kuri negocio con Javier Duarte el uso de la marca “tiburones Rojos de Veracruz”, así como el pago de transferencias y sueldos de jugadores de futbol, con el erario del gobierno, obteniendo para ambos, ganancias multimillonarias por la compra y venta de jugadores. Esta alianza puso a Fidel en cercanía con las altas esferas estatales, federales y televisivas.

Un junior acostumbrado a las zacapelas, los tiros y la fiesta en los mejores lugares de Boca del Rio, Orizaba y la capital jarocha, ya no solo tenía dinero, además tenía poder e influencia en la sociedad veracruzana. Esto le dio a Fidel, la oportunidad de hacer y deshacer con el reglamento de la Federación Mexicana de Futbol, lo que quiso. Su cercanía con Enrique Peña Nieto, puede ser un argumento válido para haberlo soportado durante siete años en primera.

Hoy, el diputado priista es utilizado en los medios como “mártir” para hacer polémica y vender un contenido que todos conocemos, sabemos que existe, entendemos su procedencia, pero al ser complicado de eliminar, es mejor hacerle oídos sordos. La corrupción en el futbol mexicano, es latente a simple vista desde toda la vida; pero “ojos que no ven, corazón que no siente”.

Kuri Grajales pisoteo al que quiso. Hizo negocio por donde quiso, violo los reglamentos que quiso, y “sin querer, queriendo” se ha salvado de ser “linchado” a lado de Duarte, Yunes y Peña Nieto. Porque, encima de todo el mal que le ha hecho al equipo, Fidel se ha echado a la afición al hombro, al denunciar una campaña en su contra, misma que nació con su llegada a primera, se endureció con sus acciones contra árbitros, equipos, jugadores, técnicos, juveniles y altos mandos de la federación.

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