octubre 21, 2020

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Mkhitaryan, cuando la guerra gana el partido vs el deporte (de nueva cuenta)

Cerca de 25 años han pasado luego de la guerra del territorio del Alto Karabaj entre Azerbaiyan y Armenia y los estragos aún se respiran al día de hoy. Las minas colocadas entre 1988 y 1994 se descubren por accidente gracias al olfato de animales o la mala suerte de las personas quienes terminan en pedazos debido a las grandes explosiones.

Los años de conflicto entre armenios y azaríes surgió a la par de la guerra civil de Tayikistán, la primera guerra de Chechenia y de la secesión de Transnistria de Moldova. Con la ruptura de la URSS estos conflictos estallaron y Nagorno Karabaj de alguna manera fue un detonante. La disputa por este territorio fue aún más grave en 1918 cuando Stalin declaró a esta región con mayoría armenia dentro de un territorio de la República Socialista Soviética de Azerbaiyan.

Fue en 1988 cuando comenzaron movimientos por la unificación para la unificación del territorio pero la negativa por parte de Moscú trajeron consigo homicidios, tensiones sociales y económico-políticas además de expulsiones de parte de la población; tanto azaríes de Armenia y Nagorno Karabaj como de armenios en Azerbaiyan.

Un golpe de estado fallido en contra de Mijail Gorbachov, entonces secretario del Comité Central Partido Comunista de la Unión Soviética, en 1991 desató violencia y la intervención de tropas rusas en Nagorno Karabaj resulta inútil y falta de objetivos. Con la declaración de independencia de acuerdo a la ley soviética de 1990 por parte de karabajíes armenios estalla la guerra por este territorio.

En 1994 se firma un tratado de alto al fuego sin el conocimiento total de las víctimas de la guerra congelada más antigua. Se habla de entre 10 y 35 mil personas fallecidas, además los desplazados fueron alrededor de un millón de individuos. Al día de hoy han sido inútiles las intervenciones por parte de la Organización para la Seguridad y Cooperación de Europa (OSCE) para que se le otorgue a Azerbaiyan los siete “distritos en disputa”.

Armenios y azerbaiyanos se apuntan con misiles, a 40km de Nagorno Karabaj corren un par de oleoductos y un gasoducto que parte de Azerbaiyan hacia Occidente, la guerra no cesa y las víctimas siguen en aumento. Hoy, la víctima más reciente se encuentra residiendo a miles de kilómetros de aquella localidad pero el conflicto lo ha alcanzado.

Henrikh Mkhitarian, futbolista profesional de origen armenio de Arsenal de Inglaterra ha decidido no viajar a Bakú, capital de Azerbaiyan, para disputar la final de la UEFA Europa League entre Chelsea y Arsenal. Los motivos resultan ser un tanto cuanto complejos y traen consigo varios años de conflicto que le han “cortado las piernas” al delantero quien no podrá pelear un título con su equipo.

Una vez más la guerra le ha anotado gol al fútbol y el perdedor ha sido Henrikh Mkhitarian.

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