noviembre 24, 2020

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La victoria de 3-0 de Chivas en el Clásico Tapatío ante los odiados rojinegros del Atlas, tuvieron varios nombres como protagonistas en un partido que solía ser típico en otros tiempos del equipo, pero que había sido muy olvidado en los últimos meses, debido a los planteamientos poco atrevidos de José Saturnino Cardozo.

En esta ocasión, ya con un 11 definido y con jugadores más comprometidos y con mejor armonía dentro del campo, logró ganar, golear y gustar en parte gracias a los nombres propios destacados dentro del terreno; y sí, por lo menos tres son recién llegados; Dieter Villalpando, Jesús Molina, Alexis Vega e Isaac Brizuela, quien se ha convertido en el catalizador del equipo.

El binomio realizado por los recién llegados de Necaxa y Monterrey fue una aspiradora en el centro del campo. De acuerdo con números del Centro de Innovación Tecnológica de la liga, Villalpando y Molina fueron los que más pases acertaron en el juego con un total combinado de 71, recuperaron 20 balones y realizaron nueve rechaces.

Su valor se incrementa considerando que el planteamiento inicial los colocaba en inferioridad numérica en esa zona de la cancha ante el triángulo formado por los mediocampistas del Atlas, sin embargo, contrario a sus rivales, los elementos rojiblancos sí juegan naturalmente en sus posiciones.

El “Conejito” también firmó una destacada actuación para el rebaño gracias a dos asistencias y a una buena conducción del aparato ofensivo del rebaño. Su regate y piques en corto fueron mortales para Irving Zurita, ya que Brizuela ganó la mayoría de sus duelos individuales, además, fue por esa banda derecha por donde sirvió el balón para el segundo y tercer gol de la noche.

Dicen que los goles son amores, por eso, cuando Alexis Vega dejó de anotar seguido una vez llegado al Rebaño comenzaron a sonar las alarmas, sin apreciar el juego de apoyo que el delantero realizó en cada uno de sus partidos. La recompensa llegó en grande con un hat trick en el juego, el cual fue constituido de maneras muy particulares, pero igualmente valiosas para lograr el resultado.

Chivas rayó en la perfección el sábado, probó que el buen juego necesita de paciencia, orden táctico y buenos resultados para surgir, sin embargo, la victoria no calla las voces que sugieren un sinodal de más peso para saber si este rebaño es de verdad, o solo un espejismo que hace pasar un buen rato a propios y extraños.

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